El Arte de la Calle: Stencil con Tanque y Gerdy
Publicadas por Ernesto Gutiérrez Ezcurra el miércoles, febrero 26, 2014 0 comentarios
Publicadas por Javier Defox el martes, noviembre 23, 2010 0 comentarios
¡Ni Clarín ni 6,7,8!
¡Vuelve la vaca más flaca del éter!
Radio Culturamma
Publicadas por Javier Defox el miércoles, abril 28, 2010 1 comentarios
Más agenda
Radio Culturamma
Publicadas por Javier Defox el jueves, marzo 12, 2009 1 comentarios
Más publicidad
QEPD
Publicadas por Javier Defox el martes, mayo 20, 2008 1 comentarios
Más artes visuales, baches; poesías; arte, filosofía, política
Farándula
Publicadas por Javier Defox el sábado, mayo 10, 2008 0 comentarios
Más baches
Deuda deus
La ira de los dioses se ha montado sobre mi pecho,
brutal pretende juzgarme nuevamente,
ociosa solo repite y repite:
Pagarás cada ilusión con tus sueños,
laceraré tu carne expiando el dolor;
pagarás cada ilusión con tu sueños,
laceraré tu carne expiando el dolor.
Las risotadas de los dioses aturden mi estómago,
jocosos pretenden arrojarme al vacío nuevamente,
ahogado solo balbuceo lloroso:
Pagaré cada ilusión con mis sueños,
laceraré mi carne besando el horror,
pagaré cada ilusión con mis sueños,
laceraré mi carne besando el horror.
(La piedra cae y la subo, cae y la subo,
cae y la subo, cae y la subo...)
Publicadas por Javier Defox el viernes, mayo 02, 2008 0 comentarios
Más Poesías
Perenne melancolía
Publicadas por Javier Defox el viernes, mayo 02, 2008 0 comentarios
Más Poesía
Maldita Ginebra en la 7ma FLIA
La tribu ginebrera, en libertad condicional,
recita en la Séptima Feria del Libro independiente y autogestiva.

Publicadas por Javier Defox el jueves, mayo 01, 2008 0 comentarios
Más arte, literatura
Bullying

Publicadas por Javier Defox el jueves, abril 03, 2008 0 comentarios
Más baches
Espacio publicitario
Publicadas por Javier Defox el viernes, marzo 07, 2008 3 comentarios
Más arte, artes visuales, baches, literatura
Ovnitorrincos
Les escribo porque, ya adentrado el 2008, encerrarme con mi gato adicto a la pc, se ha convertido en un ciclo creativo. Desde las obras de teatro que adapté por la promesa de mi cíclica amiga Blumen de montarla sobre las tablas, hasta la selección de poesías a recitar en ese tugurio dado en llamar Maldita ginebra, pasando por eternos retoques a proyectos inconclusos.
Les escribo porque la gran contradicción, inundada de fantasía, de enlistarme en las filas del ejército de San Marcos Sierra pero sin querer perder el ruido apabullante de personas y automóviles que definen a mi Buenos aires desteñido, es implacable con todo lo que los manuales no enseñan ni al pie de página.
Les escribo evitando dar discursos de compromiso con ésto, porque al fin y al cabo todo "será lo que pueda ser". A lo único a lo que me animo es tomar, yo, la ajada, arrugada y maloliente bandera de Culturamma y ponerla de nuevo en alto, aún sobre una montaña de basura. ¡Si! Aunque sea junto a la bandera del Ceamse, aunque sea.
Culturamma no fenecerá por sus hombres, solo fenecerá cuando sus colores, lo que les dan razón de ser, no sean capaces de convencer a alguien a ayudarla a erguirla, si desprecio ni desecho de quienes lo han hecho en el pasado.
He dicho, yo, antes conocido como Jotta, ahora autotitulado Javier Defox: ¡Quienes jueguen con la cultura a mi! ¡Quienes se ahoguen en pedazos de oficina, allá, lejos!
Camaradas, las puertas están abiertas. Lea cada pedazo del sitio y yo esperaré su voz aquí mismo. ¡Frenesí o vacio!
Comandante de sus huesos
Publicadas por Javier Defox el jueves, febrero 07, 2008 0 comentarios
Más arte, baches, filosofía, literatura
Feliz navidad
Publicadas por Javier Defox el lunes, diciembre 24, 2007 1 comentarios
Más baches
El juicio final
Las columnas humanas serpenteaban por las calles de Buenos aires resignándose a lo inevitable. Ya nadie tenía esperanzas de que algo detenga el sorpresivo final. Solo los mercaderes, juglares y payasos pretendían hacerse de un último aplauso antes del atardecer. La masa, hormigueante, simplemente cargaba sus ropas y abrazaba a sus seres queridos. Así encontró a la humanidad aquél fatídico domingo, presa de sus propios monstruos de cemento y aluminio.
Meditabundo, el vendedor de espejos se perdía en los pasos cansados de las viejas que lo acompañaban. De a ratos, la amargura que recorría su garganta lo hacía abrazarlas y pedirles disculpas por algo que no era su culpa. Dolorido, arrastraba sus pies al compás de centenares de familias envueltas en lamentos. Él, que había olvidado sus sueños de mercachifle y superstar, reprimía el grito de insatisfacción una vez más.
Una de las viejas, la mayor, tía del vendedor de espejos, pidió detenerse; luego, ya sentados al costado de la estrecha calle capitalina, abrió el taper que cargaba en su bolso y convidó las milanesas con queso y salsa de tomate arriba, preparadas la noche anterior. La otra, madre, combatía su angustia sazonándose con la profecía autocumplida. El espejólogo, como pretendía que lo llamen desde sus años de estudiante de orfebrería, una y otra vez espantaba con su mano la silueta etérea de quién fue su único amor.
“¿Amor, porque nos alejamos uno del otro? ¿Por qué nos alejamos si, a pesar de todo, era el amor a lo imposible, a lo ideal, a lo fantástico, lo que nos unía? ¿Por qué nos alejamos si, este fatídico día, llegó de mañana, sin avisarnos? ¿Acaso olvidamos que el final del sendero era así? Nada de este mundo, nada que nos sea ajeno, justifica nuestra imprudencia, nada; si tantos años deambulamos por estas mismas calles, pretendiendo usar galera y vestidos largos, buscando algún famoso, soñando de narices frente a las confiterías, aprendiendo a mirar hacia donde las moles de cemento se figuraban obras de arte…
Fuimos imprudentes, es lo único que puedo recriminarnos. El resto, lo que restaba, no eran más que las anteojeras que compramos en el Abasto, que le compramos a aquella tarotista que nos siguió, desde el parque Centenario, durante más de media hora. Es tarde, nuestro último beso quedó como un recuerdo tibio, tus labios y los míos no fueron más que un leve roce antes de que bajaras del 140, la última noche del sábado en que fuimos a ver una de terror…”
El cielo anunciaba con claridad el destino próximo. Una ola violácea devoraba otra rojiza, aplastando los últimos rayos del sol; bandadas de palomas volaban de aquí para allá, regando en el asfalto a las más débiles, que caían agotadas; un profundo olor a humedad anunciaba lluvia.
“No puedo juzgarte, uno ama como puede, pero porque este mundo donde nada nos sobra aún sigue girando; no puedo juzgarte, ¡luchamos tanto por otro mundo donde uno ame plenamente!, pero no lo conseguimos…y ahora es tarde. Fue mi culpa, fue mi culpa porque soy de esos que no se resignan y te reclamaba que ames con lo que te faltaba. Y a vos te enseñaron a amar con lo que sobraba. Pero no me alcanzaba, aún no me alcanza…”
Desde los grandes edificios no cesaban los disparos de quienes querían controlar el final de sus vidas. El espejólogo no podía hacerlo. Es más, no logró hacerlo en toda su puta existencia. Ahora, ya al borde de su tumba, descubría que el infierno queda allí, que la llave al reino de los atormentados no libera de la tumba, ni la tumba es un refugio de las puertas del infierno. Lo descubría absorto en las finas gotas que empezaban a caer sobre la ciudad. Y como siempre, las viejas que lo acompañaban le pidieron que se abrigue. Una vez más, lo amaban irremediablemente.
“Sos mi último pensamiento, todo lo que compartimos y todo lo que luchamos para estar juntos este día, lo merece. Sin embargo no fue así, no fue así porque nuestros egos nos asfixiaron de melancolía. Los retazos de recuerdos no alcanzaron, esa palabra volátil llamada `amor´ no alcanzó. Y ahora, conservando la serenidad ante lo inevitable, pretendo disfrutarlo, debo disfrutarlo, junto a mi sangre. Es entonces que ya, minutos antes del derrumbe, te saco de mi mente y mi alma…sino no podré seguir caminando hasta la muerte. Adiós, más palabras serían solo eso, palabras que me hacen perder el tiempo…”
El trío caminó bajo la lluvia tenue unas cuadras más, hasta que pudieron ver el río. Las mujeres entonces sonrieron inocentemente. Nunca habían visto el Río de la Plata. El espejólogo, también sonriente, pidió detenerse, la plaza en donde finalizaba la calle empinada era un buen lugar para disfrutar la vista. Entonces, atravesaron los cuerpos sudorosos y desconocidos hasta la plaza; y se sentaron pesadamente en uno de sus bancos mojados. El espejólogo no lo dudó, les dio allí –en silencio- el abrazo final. Su último recuerdo fue la sensación de acariciar el rostro ajado y feliz de quienes lo criaron.
2007
Publicadas por Javier Defox el lunes, diciembre 03, 2007 1 comentarios
Más literatura
El beso
"Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor"
Ernesto Che Guevara
El beso es la manifestación física de la simbiosis sustancial del ser humano con la existencia. El beso es, no obstante, la más hermosa e irresponsablemente tentadora de las formas de fundirse con la realidad. El concepto de beso que resulta necesario deconstruir, urge ser desmantelado precisamente por su carácter burgués: es una forma privada (un privatismo de a dos), una sociedad con determinados fines inmediatos si se quiere, que resalta la bella felicidad de acceder a una demarcación yoística en una síntesis con un otro. ¿Por qué, de donde proviene, cómo se justifica esto de lo individual, de lo “burgués”? Es el resultado de un proceso que sólo transitoriamente excede al egotismo. Dos seres que se besan, es verdad, superan, trascienden el individualismo, pero ¿Por cuánto tiempo? La burguesía supo en 1789 terminar con los privilegios monárquicos en nombre de la libertad y la igualdad. Hoy es la clase hegemónica, es la que somete. Esta idea de lo individual, es histórica sin dudas, pero con nefastas particularidades que la configuran de un modo extremo en el capitalismo dominante del siglo XXI. El capitalismo en su fase superior imperialista, desde el momento en que acumula el poder bélico-económico que le permite avanzar sobre los pueblos del mundo, no constituye una subjetividad: la realidad de Irak o Cuba no es en este sentido materia opinable. La gravitación del beso, momento germinal de “lo colectivo”, el par como instancia fundante de lo social, consiste en la posibilidad sensible-material de experimentar el amor (una certeza del orden psíquico-emocional) y es justamente, aunque suene contradictorio, el tiempo en que esos dos sujetos se niegan como dupla para volver a fundirse en uno solo. Esta concepción clausura toda posibilidad de una revolución socialista. El beso burgués hace de la felicidad un fin en sí mismo, le deniega metodicidad, y obtura el amor por la transformación social. La circulación histórica de la idea del amor por una mujer o por un hombre como el objetivo de la vida, genera, intencionalmente o no, la imposibilidad de entender cabalmente el carácter disruptivo del sentimiento del amor. El amor debe ser vivenciado y pensado como la herramienta superadora para conseguir consustanciarnos con la existencia; esa simbiosis de la que hablaba en la primera oración. Esto no significa limitar a un campo unilateral, únicamente político, al concepto de existencia, se trata de entender por existencia, sí, el sexo, sí, el abrazo, sí, el poema, sí, la lagrima, sí, el beso, pero como prácticas profundas inescindibles de la apuesta por el cambio social, es decir, la revolución socialista y la destrucción definitiva del imperialismo. El beso pequebú es una falsa revolución, o mejor dicho, una auténtica revolución burguesa al infinito, estática en su especificidad clasista. Así entendido, en su concepción burgo-romántica, el beso se consolida como un serio peligro, como un rentado propagandista de la reclusión claustrofóbica. El beso emancipador, práctica magnífica, poner en flujo y movimiento al amor, aparece en las claves del egoísmo como el dibujo de un corazón reaccionario. El amor por el otro debe ser la confirmación, casi ejemplar, de que podemos escapar al pesimismo y encontrar el sentido de nuestro tránsito por la vida en el compromiso. El ser humano se compromete por aquello que ama cuando ama verdaderamente. Constantemente, incluso ahora, corremos el riesgo de embarcarnos en un soliloquio mezquino, venimos arrojados a un mundo que nos reclama como sujetos únicos, reducidos a la supuesta importancia de nuestras biografías: no permitamos la privatización del beso.
En El beso de Munch se hace visible este proceso. Un hombre y una mujer esquivan el yo y se juntan en la temperatura del beso y el abrazo. Probablemente, en la cristalización de ese acto, sean muy felices, yo creo que sí. En determinado momento, dejan de ser dos para transformarse en uno. Las líneas delimitadoras del dibujo se borran, se confunden. En ese instante fabuloso se juega el resultado del partido: o se ligan entre ellos, reafirmando la noción individualista del neo-liberalismo o se ligan entre ellos en un beso que haga las veces de sinécdoque del amor por el otro, por la revolución social.
Imagino una versión de El beso en la que los amantes se vean inmersos en una masiva y revoltosa huelga general que los envuelva como un torbellino rabioso, pasional. En el lugar de esos rostros pálidos e invisibles dibujaría un beso entre El Che y la Evita Montonera.
Pero no, mejor no, esa sería una versión apenas un poco más a la izquierda respecto de la oficial historiografía protagonizada por los héroes intocables ¿Y si fuera nuestra la huelga? ¿Y si fueran los nuestros los labios?
Publicadas por Emiliano Ruiz Díaz el sábado, noviembre 17, 2007 2 comentarios
Historietas en San Telmo
Me escribió Ernán: “Estaría buenísmo que vinieras, empieza a las 19:30 pero suponemos que terminara tarde tarde, porque Max Moskú preparó un CD con miles de mp3 de música colombiana para pasarla bomba”.
Parece interesante...
La dirección de LDF es Perú 711, 1º piso, departamento 2.
A continuación, la gacetilla de presentación de esta expo.
"¡Oh, Libertad!" y "Las Montañas de mi Tierra"
Publicadas por Ernesto Gutiérrez Ezcurra el miércoles, noviembre 07, 2007 1 comentarios




